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Familias

23/04/2020

Las familias ya reportan un fuerte deterioro en su situación económica

La situación económica de las familias se ha deteriorado drásticamente en el último mes. Durante la cuarentena solo un grupo reducido de trabajadores continúa laborando y esto ha generado una rápida caída en los ingresos de todos los niveles socioeconómicos (NSE): de 30% en el NSE A, 42% en el NSE B, y 52% en los NSE CDE, según una encuesta de Ipsos a hogares urbanos de todo el país realizada en abril. En Lima Metropolitana, el porcentaje de hogares que reportó un deterioro en su situación económica familiar aumentó de 24% a 55% entre mediados de marzo y mediados de abril. Toda esta información da cuenta de que el deterioro en los ingresos de la población durante el último mes ha sido más rápido, fuerte y generalizado que en la crisis financiera internacional del 2008-2009 (ver gráfico inferior).

Además, lamentablemente cada vez es más evidente que el nivel de ingresos de muchas familias no se recuperará rápidamente cuando termine la cuarentena. Las empresas de todos los tamaños han iniciado un intenso proceso de ajuste de costos en respuesta a la reducción actual y esperada de sus ventas. Esto, junto con el cierre de las operaciones de las empresas más afectadas por la crisis, tendrá un impacto muy negativo sobre los niveles de empleo y salarios (ver reporte especial del 16 de abril). De hecho, en abril tres de cada diez adultos en zonas urbanas señalaron que al finalizar la cuarentena habrían perdido su empleo (ver gráfico inferior). Esto equivaldría a una pérdida inmediata de 5 millones de puestos de trabajo formales e informales. La mayoría de estas personas empezará a trabajar de forma independiente o conseguirá un empleo distinto en los próximos meses, pero lo más probable es que sus ingresos sean menores que antes. Así, cerca del 40% de los limeños cree que su situación económica empeorará en los próximos 12 meses (el porcentaje más alto desde el 2008).

En este contexto, muchas familias ajustarán sus niveles de gasto, aunque con diferencias según rubros. El ajuste será generalizado en los rubros de entretenimiento, ropa, calzado, mejoramiento y equipamiento del hogar, pues son gastos poco esenciales o que se pueden posponer con relativa facilidad (ver gráfico inferior). En contraste, la reducción probablemente será menor en los rubros de alimentos y bebidas para el consumo dentro del hogar y educación, salvo en los hogares de menores ingresos.

En conclusión, las familias están atravesando un momento muy difícil en términos económicos y es poco probable que esta situación mejore significativamente en los próximos meses. En un grupo importante de hogares urbanos de bajos ingresos el deterioro en su situación económica es lo suficientemente fuerte como para hacer que caigan en situación de pobreza, incluso considerando los bonos de S/380 que continúa entregando el Gobierno. De hecho, sin medidas de apoyo adicionales a los hogares más vulnerables, la pobreza podría incrementarse a 26% este año (20,5% en el 2018).

Por lo tanto, en APOYO Consultoría consideramos clave que el sector público observe de cerca el balance entre la contención de la propagación del virus y el daño a la economía de las familias. Hay tres frentes en los que el Gobierno podría actuar para aliviar el impacto sobre la situación económica de los hogares en los siguientes meses: i) extender el apoyo económico a las familias más vulnerables a través de la entrega de bonos, ii) brindar mecanismos para reducir los costos de las empresas y así minimizar el número de quiebras y despidos, y iii) elaborar rápidamente los protocolos necesarios para reanudar algunas actividades productivas. Por ejemplo, permitir la operación de restaurantes bajo la modalidad de delivery, como lo han hecho otros paises en cuarentena, sería un alivio importante para casi un millón de trabajadores urbanos, principalmente de los NSE más afectados. Para ello, es clave asegurar las condiciones que limiten el riesgo de contagio en toda la cadena productiva del sector (incluyendo, por ejemplo, el transporte de los trabajadores hacia sus centros de trabajo).

NUESTRA MIRADA

PANORAMA ECONÓMICO

El 2021 arrancó con algunos retrocesos. Con el fin de mitigar el impacto de la segunda ola de contagios por COVID-19, en el último mes el Gobierno dispuso medidas restrictivas más severas y extensas. Reflejo de ello, la operatividad de la economía ha retrocedido a niveles cercanos a los observados en junio, cuando estábamos en la segunda fase de reapertura económica. Y, como consecuencia, en enero y febrero la actividad económica se habría contraído nuevamente, luego de haber recuperado niveles prepandemia al cierre del 2020.

INDICCA

En enero el Indicca (Índice de Confianza del Consumidor de Lima Metropolitana de APOYO Consultoría e Ipsos) se ubicó en 40 puntos, tres puntos por debajo de la medición del mes anterior. Este resultado representa un ‘bache’ en la incipiente recuperación de la confianza de los consumidores que empezó a observarse al cierre del año pasado.

Panorama económico

Debido al rápido incremento en el número de casos de COVID-19 y al colapso del sistema sanitario, el Gobierno anunció nuevas restricciones para disminuir la propagación del virus y algunas medidas de alivio económico para compensar su impacto. Con la información disponible hasta ahora, consideramos que las medidas del Gobierno tendrían un impacto agregado moderado sobre el PBI del 2021. De hecho, las restricciones actuales reducirían el PBI anual en cerca de 0,5 p.p. por cada mes de vigencia.

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